Joha's Table

  • Mónica Cortés

Vino para Todos - 3 Mitos sobre el vino



Cuando leí por primera vez el blog de Joha´s Table, me sorprendió encontrar mucho más que recetas. Descubrí historias que me transportaron a lugares y momentos en la historia de Joha que me hicieron sentir como si hubiéramos sido amigas durante toda la vida. Sentí que estaba sentada, comiendo en su mesa, saboreando sus tremendas anécdotas.


Muy parecido a Joha, creo fielmente que el vino y la comida unen a las personas y, como dice Joha, "la comida es un denominador común". ¡Así es el vino!


Así que me emocioné cuando ella me invitó a colaborar en Joha’s Table. Justo como sentí su presencia mientras leía su blog, ¡Pensé que mi experiencia como sommelier, junto con sus recetas podrían hacer que cualquier noche fuera mágica!


Con eso en mente, acepté con gusto su invitación, y me gustaría compartir mi amor por el vino y su cultura, y también algunos consejos para aprender a beberlo adecuadamente.

Entonces, desmitifiquemos algunos obstáculos que muchas personas tienen para disfrutar el vino:

3 Mitos sobre el vino

1. El buen vino es caro.

Si bien es cierto que hay vinos muy conocidos cuyo estado se refleja en su precio; también es muy cierto que hay muchos vinos cuya calidad no refleja sus precios.

Hay algunos vinos muy caros que son de baja calidad. La gente paga por la etiqueta del diseñador, el valor histórico de la propiedad, la reputación de una celebridad, etc. También hay vinos menos costosos que reflejan el trabajo impecable del enólogo al diseñar un vino con las características precisas que la bodega quiere transmitir y cuya audiencia necesita recibir.

Mi consejo es que no te dejes llevar por el precio u otras características como el país de origen, o si el vino es tinto, rosado o blanco.

Te animo a que pruebes y descubras nuevos tipos de vino, la gran variedad de uvas que existen y qué tipo de sabores prefiere tu paladar. Después de todo, se trata de aprovechar al máximo la experiencia.


2. El vino mejora con el tiempo.

Si y no.

Si, en el caso de algunos vinos exclusivos que se pueden adquirirse mediante subastas, herencias, listas de espera o comprándolos directamente de las bodegas, estos generalment permanecen “añejándose” en barricas o botellas bajo condiciones muy específicas, y constituyen entre el 5% y el 10% de los vinos en todo el mundo. El otro 90%-95% son los vinos que obtenermos en restaurantes, boutiques, tiendas departamentales, etc.

Esos vinos de fácil acceso, en realidad no mejorarán mucho con el tiempo. Tal vez un par de años, pero solo lo más “robustos”, aquellos hechos con cierto cierto tipo de uvas y con cierto tipo de vinificación, y que generalmente, han sido añejados en barricas al menos 1 año, pueden llegar a durar hasta 8 años en buenas condiciones. Después de este periodo, comenzará el proceso de oxidación (especialmente, aquellos con corcho 100% natural), o incluso un tipo de enfermedad que arruinará el vino.

Un consejo es intentar adquirir las botellas de las añadas más recientes, y las que se encuentran más escondidas (menos manipuladas y con menor exposición a la luz).

Otra recomendación para conservar bien el vino en nuestras casas, es guardarlo en posición horizontal o a 45°, en un lugar sin humedad y alejados de fuentes de calor.

Si eres uno de los que han guardado una botella de vino desde el día del bautizo de los hijos para cuando cumplan XV años, o para cuando sea su boda, probablemente ya solo conserve su valor emocional.


3. Tintos con carne roja y blancos con pescados

Lo que hace que un vino tinto adquiera esa tonalidad, a diferencia de un blanco, es la piel de la uva mejor conocida como “hollejo”, y es eso lo que le confiere los taninos al vino tinto.

La tanicidad es la característica que hace que las encías y boca de una persona se resequen al probar un vino, es la sensación de astringencia. Bien, pues es eso mismo lo que hace que parezca mejor maridar los tintos solo con carnes rojas. Sin embargo, entre las cepas tintas hay todo tipo de intensidades, y hay vinos blancos aún más intensos y tintos más ligeros, esto se debe también a otras cualidades particulares (como el tiempo que pasa en barrica).

Hay algunos blancos que se crían en barricas, y llegan a tener sabores intensos y persistentes, lo cual es muy agradable cuando se maridan con carnes rojas, siempre y cuando éstas sean magras.

Por otro lado, lo que va bien con los tintos muy tánicos (Cabernet Sauvignon, Tannat), son las carnes grasas, ya que equilibran perfectamente en el paladar logrando una experiencia gloriosa.

Así mismo, hay algunos tintos hechos con variedades de uvas, cuya ligereza y acidéz logran una delicada pero sabrosa armonía con pescados, tal es el caso del Pinot Noir o el Merlot con Salmón, Atún, o los llamados “peces de aleta azul” cuya carne es aún más roja que la del cerdo (al cual, por cierto, van muy bien con los blancos y rosados).

Aquí, mi consejo es probar y probar, porque aun cuando existen decálogos de maridaje no hay menor combinación que aquella que nos hace exaltar todos los sentidos y convertir momentos en recuerdos.

Espero que éstos simples consejos te ayuden a llevar tus copas a la mesa, o a maridar con una buena compañía. Sea cual sea el caso, ¡Brindo por los encuentros afortunados!


¡Salud!

© 2020 Joha's Table. All right's reserved