Joha's Table

  • Johana Williams

¿Pan dulce hecho con zanahorias? – Torta de Zanahoria

Updated: May 9



Fui criada para comer lo que fuera puesto en mi plato. Si a mis hermanos y a mí no nos gustaba lo que nos servían para el almuerzo, mamá nos obligaba a comerlo, o por lo menos a probarlo. Hubo momentos en que intentamos abandonar la mesa sin terminar la comida en nuestros platos; y aunque a veces tratábamos de hacer berrinches para que nos sirvieran algo diferente (como panquecas -hotcakes- jaja), lo hacíamos sin éxito, y nos ganábamos una nalgada.

Mamá simplemente decía "Lástima que no te guste, no hay otra cosa para comer. Si no lo comes ahora, te estará esperando a la hora de la cena".

Y cuando nos servía la cena, ahí estaba en mi plato la misma comida que no me había comido durante el almuerzo, era lo que yo tenía que comer mientras todos los demás comían y disfrutaban de su cena diferente a la mía. Y, por supuesto, no había postre para quienes no terminaron su comida. Nuevamente, los berrinches y llantos no conmovían ni un poquito a mi madre a compasión.

Ahora, al reflexionar sobre ello, me doy cuenta de que ella me estiró, y construyó algo en mi carácter al hacerme comer toda mi comida. Ella me obligó a tomarlo todo, no solo las partes agradables. Ella me obligó a enfrentar cosas que quizás no me gustan y seguir adelante. Así como la vida.

Descubrí que hay momentos en la vida, para todos, en los que tienes que aguantar y avanzar hacia lo que realmente importa.

Yo soy el tipo de persona que no tiene miedo de la posibilidad de probar algo nuevo. Con la comida, yo pruebo casi cualquier cosa, y lo he hecho en mis muchos años de viajes por el mundo. Disfruto de nuevas experiencias y sabores, y cuando estoy dudosa de probar algo, mi curiosidad (o tal vez estupidez a veces jaja) generalmente supera ese miedo.

Cuando se trata de sabores (y muchas otras cosas en la vida), mi mantra es: ¡Alto riesgo, alta recompensa!

Por muy malo que haya sido, ¡La estrategia de mi madre funcionó! En mi vida adulta, he descubierto que puedo comer prácticamente CUALQUIER COSA. Lo que ella me inculcó de niña ayudó a que mi viaje llamado "vida", fuera más flexible y feliz. Cuando las cosas no son "todo lo que quiero", o no me gusta algo, sé que aun así, puedo hacer que funcionen, estar contenta, y puedo esperar a que llegue el postre, ¡Porque siempre hay postre al final de la comida!

Todas las personas tienen diferentes formas de enfrentar (o no enfrentar) los cambios, y lo "desconocido", y he visto lo difícil que puede ser para algunos abandonar su zona de comodidad o de lo conocido, y aventurarse a probar algo nuevo. Y lo entiendo: es una preferencia personal y, a menudo, una parte de la personalidad.

Algunos no se atreverían a probar algo que se vea diferente, o "demasiado exótico" en comparación con lo que están acostumbrados, pero seamos realistas ... ¿Alguna vez has tenido la idea de que algo sabrá de una manera, pero resulta que sabe completamente diferente de lo que pensabas? ¡Tal vez pensaste que era un platillo con un aspecto horrible, y terminó volviéndote loco(a) por lo delicioso que era! O lo contrario.

Hace unas semanas, estaba pensando en todo esto mientras hablaba con mi amiga Jazmina.

La familia de Jazmina es el ejemplo perfecto del tipo de personas que se adaptan, trabajan duro, toman lo bueno y lo malo que ofrece la vida, y lo aprovechan al máximo. Atesoro los recuerdos con ellos, los amo y considero mi propia familia.

Durante mucho tiempo, la ofuscación de Jazmina no le permitió comer "torta (pastel) de zanahoria". La idea de comer un pan dulce hecho de zanahorias, simplemente, no tenía sentido para ella. Siempre había asociado las zanahorias con otras verduras como papas, pimientos y cebollas. Las zanahorias eran un vegetal delicioso, servido en sopas, con pollo, carne o ensaladas, etc. Sus amigas le decían lo rica que era la torta de zanahoria, insistiendo que tenia que probar. Así que un día decidió hacerla ella misma para probar.

Jazmina es una gran pastelera, encontró una buena receta y comenzó a seguir los pasos, mezcló ingredientes y metió el pan a hornear. Mientras esperaba, los aromas empezaron a salir del horno. ¡Probablemente se preguntó por qué no había hecho esto antes!

Una vez listo, tomó el pan caliente y lo mordió. Para su sorpresa, ¡Estaba delicioso! Tal como todos le habían dicho. El pan era denso, dulce, pero no abrumador, era perfecto para comerlo con leche o un cafecito caliente.

¡Ese día, mi amiga Jazmina descubrió que en realidad si le gusta el pan dulce de zanahoria!

Ella fue muy linda al compartir su maravillosa receta conmigo, la hice y ¡Estaba deliciosa! La hice como torta (en forma circular como pastel), y al probarla, me di cuenta que es una maravillosa receta para hacerse como pan (en forma rectangular o cuadrada) o como panquecitos, por su consistencia densa y firme.

Yo le agregué mi glaseado favorito para un poco de dulzura extra a cada bocado y lo incluí en la receta.

¡Gracias Jazmina por compartir tu receta e historia con todos nosotros!

¡A disfrutar se ha dicho!

Pan de zanahoria de Jazmina

INGREDIENTES (Pan):

3 tazas de zanahoria rallada

3/4 taza de azúcar blanca granulada

1 1/2 tazas de azúcar morena

4 huevos

1 taza de leche

4 tazas de harina para todo uso

1 taza de aceite vegetal

2 cucharadas de extracto de vainilla

1 cucharada de canela molida

1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio

1 cucharada de levadura en polvo

Una pizca de sal

INGREDIENTES (Glaseado) *Opcional*:

4 oz de queso crema

8 cucharaditas de mantequilla

1 taza de azúcar en polvo

1 cucharadita de vainilla

2 cucharadas de ron de coco (opcional)

Una pizca de sal

INSTRUCCIONES (Pan):

1. Precalienta el horno a 350 ° F (175 ° C).

2. En un tazón mediano, mezcla la harina, el bicarbonato de sodio, el polvo de hornear y la canela. Mezcla bien.

3. En un tazón grande agrega los huevos, la vainilla, el aceite y el azúcar y bate hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. Agrega lentamente los ingredientes secos hasta que esté bien mezclado.

4. Agrega la zanahoria rallada y mezcle bien.

5. Engrasa un molde para hornear de 9x13 (o del tamaño que tengas, solo asegúrate que quepa toda la masa), engrásalo con mantequilla y espolvoréalo con harina. Vierte la masa en la bandeja preparada y hornea durante unos 40 minutos, o hasta que al hacer la "prueba de palillo" sea exitosa. (Inserta un palillo de dientes en el centro del pan, y si sale limpio, el pan está listo)

INSTRUCCIONES (MERENGUE):

1. En un tazón grande, usa una batidora de mano para batir el queso crema y la mantequilla hasta que quede suave. Agrega azúcar en polvo, vainilla, ron de coco y una pizca de sal. Bate todos los ingredientes hasta que quede una mezcla suave.

2. Aplícalo en la parte superior del pan cuando se haya enfriado.

¡Buen provecho!



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