Huracán Ida, hospitalidad sureña y colorida ensalada rápida



Cuando el huracán Ida comenzó a direccionarse hacia Luisiana la semana pasada, la rutina de nuestra comunidad fue interrumpida abruptamente cuando las preparaciones para el huracán tomaron todos nuestros planes para los próximos días y semanas. Mi refrigerador, como el de muchos otros, pasó por una especie de limpieza profunda forzada.


Como residentes del sur de Luisiana, todos sabemos que la temporada de huracanes es la época del año en la que nuestro estado entra en un modo silencioso, pero bien conocido por todos, de alerta máxima. Incluso cuando West Baton Rouge no está muy cerca de la costa, las posibilidades de sentir los efectos de una fuerte tormenta o huracán a mi parecer son altas. Muchos en nuestra comunidad han sufrido los daños de desastres naturales en el pasado. Algunos se mudaron a esta área en busca de refugio después de sobrevivir condiciones climáticas extremas en otros lugares. Y en muchos casos, nuestra familia y seres queridos todavía viven en áreas de alto riesgo en la Costa del Golfo. Cualquiera que sea el caso, la temporada de huracanes es una realidad inevitable para los residentes de esta zona.


Creciendo en la Ciudad de México, los únicos desastres naturales significativos que ocurrían con cierta frecuencia fueron temblores y terremotos. Aunque la infraestructura de la ciudad y las estrictas leyes de construcción tienen que considerar estos fenómenos, las personas que han vivido ahí están informadas sobre qué hacer en caso de que suceda. Pero a diferencia de un huracán, cuando ocurre un temblor o terremoto, no hay mucho tiempo para prepararse. Solo puedes reaccionar. Las decisiones se toman en cuestión de segundos.


Mi tiempo en Luisiana me ha hecho darme cuenta de cuánta preparación y resistencia se necesita para aquellos que viven en esta área del mundo.


Con la llegada del huracán Ida, esta fue la primera vez desde que vivo aquí que, después de evaluar la situación, decidimos evacuar a un lugar más seguro. Tal vez fue la combinación de la trayectoria climática proyectada, mi embarazo de siete meses, tratando de terminar mis proyectos finales para mis estudios de posgrado y el hecho de que no crecí enfrentando huracanes, pero esta vez me hizo sentir más nerviosa.


Como miles de personas del sur de Luisiana, nos trasladamos a Texas, donde tuvimos la fortuna de ser recibidos por familiares que nos acogieron con amor durante unos días, orando por la seguridad de nuestra ciudad y estado. Si bien estoy agradecida de que el daño de Ida no fue tan malo como se proyectó inicialmente para nuestra área, también estoy consciente de la destrucción y el dolor que dejó en otras áreas de nuestra región.


Es en medio del dolor y las dificultades que he visto algunos de los actos de bondad y amor más hermosos de nuestro estado. He sido testigo de personas que lavan ropa para quienes arreglan las líneas de electricidad en nuestra comunidad, y otras personas que sirven comida a personas necesitadas, o han recibido amigos que se quedaron sin electricidad o que quizás perdieron todo. Es ese tipo de acciones las que me dan esperanza para el futuro y me recuerdan que no hay forma de amar sin mostrarlo con acciones.


Hoy, me gustaría animar a todos mis lectores, especialmente a aquellos que están en Luisiana, en medio de este momento difícil para muchos: manténganse a salvo, sean amables, bondadosos y pacientes con otros y con las circunstancias. Las cosas mejorarán pronto. Mientras tanto, ayuda y dale amor a alguien que lo necesite.


Esta semana, también me gustaría compartir una receta para una ensalada que vino como resultado de la limpieza del refrigerador antes del huracán. Mis ensaladas únicas usualmente tienen una combinación de proteína, granos, un tipo de nuez y/o semillas, queso, algo tostado y algo en escabeche. ¡La clave es crear una colorida y deliciosa mezcla de sabores!



Ensalada colorida


INGREDIENTES:


4 huevos duros, pelados y cortados por la mitad

½ col morada, cortada en juliana muy fina

1 taza de brócoli, cortado en trozos pequeños

1 taza de espinacas cortadas en trozos

1 lata de garbanzos

Un puñado de aceitunas negras

2 tomates, cortados por la mitad

2 pepinos, cortados en rodajas

Queso feta, al gusto

Un puñado de semillas de calabaza.

Un puñado de arándanos

Sal de mar, al gusto

Pimienta negra al gusto


Aderezo:

Partes iguales de aceite de oliva, vinagre de sidra de manzana y maple.


INSTRUCCIONES:


Mezcla bien los ingredientes del aderezo.


En un tazón grande, agrega todos los ingredientes, rocía el aderezo y mezcla la ensalada. Agrega un poco de aderezo ranch y crotones para darle más sabor.


¡Buen provecho!


Si te gustó esta receta revisa nuestra receta de ensalada de apio

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